martes, 18 de octubre de 2011

Palabras sobre palabras / Francisco Javier Pérez

EL NACIONAL - Lunes 17 de Octubre de 2011      

Caracas desde el corazón
PALABRAS SOBRE PALABRAS
LETRAS
FRANCISCO JAVIER PÉREZ

Los estudios sobre la ciudad de Caracas constituyen un género de reflexión cultural con características bien diferenciadas. Gestos amables y amatorios sobre lo que la ciudad ha hecho germinar en sus hijos, cronistas y creadores; partícipes de energías y fuerzas reunidas para alcanzar las formas del elogio y la vocación de elogiar.

Consideración y repudio, cariño y desamor, fascinación y bochorno serán algunas de las zonas por donde recorre el caraqueño sus más notorias pasiones de historia y actualidad. Zonas de fascinación, de cariño y de consideración son las que justamente recorremos en las páginas de Primera imagen de Caracas y primera imagen de Venezuela (1967) de Héctor Mujica, que hoy con tanto acierto reedita la Universidad Católica Andrés Bello.

El complejo entramado resulta simple, empeñado en una sencillez que logra.

Los breves capítulos tienen como cometido seleccionar los momentos cúspide del relato de la ciudad y del país (esos en donde alcanza su primera imagen). La selección sublima la desconexión de las historias y les rinde tributo. Los relatores adquieren un rol protagónico, pues a ellos se deben las imágenes primeras, más o menos verdaderas, menos o más exactas. Mortifica al autor la conquista germánica. Resulta casi una forma de restarle espanto al relato de los horrores hispánicos.

También, la germánica conquista es tópico de ficción, asunto de mefistofélicos actores (Függer contra Welzer; familias oriundas de Augsburgo en donde hoy una placa, en la calle de Santa Ana, recuerda que nos conquistaron). La hispánica, de quijanos encantados (o caballeros de Ledesma, como enaltece Briceño-Iragorry) que hacen uso de su turno de conquista, entendido como una revancha contra los hijos de Felipe el Hermoso.

Esta se cumple tras doloroso proceso de criollización de Europa (Rosenblat decía que América fue una nea Europa). Luego: "Los americanos asoman las narices al concierto del mundo civilizado". ¡Qué gran frase! ¡Qué poderosa idea para hacer el recuento de Miranda, Bolívar y Bello! Han nacido tras estos criollos de lustre los nuevos conquistadores. Como un nuevo Juan de Castellanos, el autor entona su personal y esperanzada Elegía de varones ilustres: "Las nuevas generaciones venezolanas tenemos que saber esto, y mucho más. Porque no podemos contentarnos con saber de nuestro pasado, sino también saber dónde vamos y con quién vamos, qué porvenir nos espera. Qué mundo somos capaces de forjar con nuestras manos nacionales. Con nuestras manos criollas fortalecidas por el aporte universal de los pueblos. Dura fue la empresa antigua.Dura la nueva empresa. La que tenemos ante los ojos escasos de luz y la que avizoran nuestros espíritus. Dura como la hazaña conquistadora. Dura como la independencia". El último alejandrino es un mandato poderoso y retador, aún por cumplirse: "Tenemos por delante la tarea de forjar una nueva imagen de Venezuela".

Saludo con inmensa emoción la aparición de esta nueva edición de esta preciosa obra y manifiesto mi gratitud a su autor, un imprescindible de nuestra literatura del siglo XX, por haber escrito este libro desde el corazón, que es el lugar desde donde se escriben los grandes libros.

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